Think.

He pasado toda la noche sin dormir, viendo,
sin espacio tu figura.
Y viéndola siempre de maneras diferentes
de como ella me parece.
Hago pensamientos con el recuerdo de lo que
es ella cuando me habla,
y en cada pensamiento cambia ella de acuerdo
con su semejanza.
Amar es pensar.
Y yo casi me olvido de sentir sólo pensando en ella.
No sé bien lo que quiero, incluso de ella, y no
pienso más que en ella.
Tengo una gran distracción animada.
Cuando deseo encontrarla
casi prefiero no encontrarla,
Para no tener que dejarla luego.
No sé bien lo que quiero, ni quiero saber lo que
quiero. Quiero tan solo
Pensar en ella.
Nada le pido a nadie, ni a ella, sino pensar.


-Detalle de Psique reanimada por el beso del amor, Antonio Canova, 1793

He pasado toda la noche sin dormir, viendo…, Fernando Pessoa

Passione.

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“No olviden que a pesar de todo lo que les digan, las palabras y las ideas pueden cambiar el mundo (…).

Les contaré un secreto: no leemos y escribimos poesía porque es bonita. Leemos y escribimos poesía porque pertenecemos a la raza humana; y la raza humana está llena de pasión.

La medicina, el derecho, el comercio, la ingeniería… son carreras nobles y necesarias para dignificar la vida humana.

Pero la poesía, la belleza, el romanticismo, el amor son cosas que nos mantienen vivos“.

-“Psique reanimada por el beso de amor” (Detalle), Antonio Canova, 1793

-Extracto de “Dead Poets Society”, Peter Weir, 1989

Le corps.

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Ya rosas, sí. Pasión en llama. Oler primicias
es júbilo. También el cuerpo, amanecido,
recién amanecido, nacido, es flor. Apenas
sabe su ayer. Ya vive su día y se deshoja
en pétalos fugaces de vanidad, gozoso.

Hondo solaz, o gloria perfecta: el sol me absorbe.
Ya soy lo que supuso mi ambición: elemento.
Elemento, latido de la luz, esto es, cántico.
La verdad que te colma, feliz: lluvia de oro.

 

-“Dánae”, Aguste Rodin, 1885

-“Dánae” de “Elegías Barrocas”, Juan José Domenchina, 1934

1961. La expansión de las artes.

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“El arte entendido como pura experiencia no existe hasta que alguien propone un experimento que desafía los conceptos de propiedad, reproducción e identidad. El arte intangible podría desmontar las imposiciones «culturales» artificiales y permitir que el arte de objetos, el arte tangible, llegara a un público más amplio”.  Esta cita de Lucy R. Lippard (escritora y crítica de arte norteamericana) resume perfectamente los ideales de la exposición  “± I96I. La expansión de las artes”, que desde hasta el 28 de octubre ocupa las salas de la primera planta del Edificio Sabatini, el más emblemático del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

Quizás esta muestra se ha visto algo ensombrecida por el éxito rotundo por la denominada como exposición del año en España, “Dalí. Todas las sugestiones poéticas y todas las posibilidades plásticas”, desarrollada en el mismo museo;  pero si visitan “± I96I. La expansión de las artes”, comisariada por Julia Robinson y Christian Xatrec, (historiadora del arte y artista, respectivamente) no les dejará indiferentes.

La exposición quiere volver a esos inicios de los años sesenta, en los cuales la estética y el arte adquieren una nueva visión a través de las experiencias de diversos artistas, que cambian el concepto de concebir las obras, la manera de exponerlas, sus canales de distribución y  los límites entre las distintas ramas del arte, por lo que se alcanza la “posmodernidad” y surgen diferentes estilos y movimientos (como el minimal, el arte conceptual, el movimiento Fluxus…).

A través de la música
Muy importante es el papel que tuvo la música en la unión de estos artistas, ya que los cursos de verano de Darmstadt (impartidos por los compositores más granados de la época), las clases de danza de Anna Halprin y las conferencias de John Cage acerca de la “composición experimental” en Nueva York, fueron punto de reunión de los intelectuales del momento (residentes o procedentes de lugares como Colonia, Nueva York, San Francisco…) , y de aquí surge una novedosa manera de hacer arte, tomando la improvisación como base.  Uno de los documentos más relevantes que recoge estas ideas es “An Anthology” (hay varios ejemplares en la muestra), editado por La Monte Young y diseñado por George Maciunas (fundador del grupo Fluxus), que vería la luz en 1963 y cuenta con la colaboración de 27 artistas que versan sobre el arte conceptual, la importancia del azar en lo artístico, variaciones musicales, la danza, poesía…

Lo más destacado
Hay una serie de obras que invitan al espectador a adentrarse en ellas, como “An Enviroment (Passageway)”, realizada en 1961 por Robert Morris para el loft neoyorquino de Yoko Ono, que aquí aparece reconstruida gracias a la galería Leo Castelli, situada en la Gran Manzana, y que fue el mayor referente artístico después de la II Guerra Mundial. También son muy sugerentes las “performances” que se realizan diariamente en las salas de la exposición, todas ellas (una serie de cinco) creadas por la coreógrafa experimental Simone Forti  para los conciertos que realizó La Monte Young en el ya mencionado hogar de Ono durante 1961 y que muestran una unión entre danza y escultura. Ellas ayudan a que el espectador forme parte de la obra de arte.

Destacan los ejemplos de Nam June Paik, como “Violin with string” y diversos carteles serigrafiados, todos en relación con la música, una disciplina fundamental en sus creaciones (como en su célebre “performance”  “Charlotte Morman with human cello”). Llama la atención una sala pintada entera blanca y a oscuras, en la que suena una selección de variaciones musicales de Joseph Byrd, La Monte Young, Henry Flint, Terry Jenning, Richard Maxfield… Es un auténtico culmen de sensaciones, que nos transportan en un segundo a esa década experimental del arte que fueron los sesenta.

Merece la pena acudir a “± I96I. La expansión de las artes”, una exposición dinámica, interactiva, con una museografía muy cuidada y acertada, que recoge certeramente el espíritu de unos creadores con ansias de renovación y los primeros pasos que se dieron para alcanzar una nueva dimensión en lo artístico.

-Ester Prieto Ustio. Crítica publicada en Canal Patrimonio

Marcel.

Archivo: donnes.jpg Etant

“La cosa curiosa acerca de los “ready-mades”, es que nunca he podido llegar a una definición o explicación que me satisfaga plenamente. [Cualquier objeto hecho, aislado de su significado funcional, puede convertirse en un “ready-made”, ya sea con o sin embellecimiento posterior, N. de la A.]. Todavía existe magia en la idea, así que preferiría conservarla en esa forma, en vez de tratar de ser esotérico acerca de ella. Pero hay pequeñas explicaciones y aún ciertos rasgos generales que se prestan a discusión.

Digamos que uno usa un tubo de pintura: uno no lo hizo, sino que lo compró y lo usó en calidad de “ready-made”. Incluso si uno mezcla dos bermellones juntos, es también una mezcla de dos “ready-mades”. Por tanto, el hombre nunca puede empezar de la nada. Tiene que empezar con cosas ya hechas, como lo son, incluso, su propia madre y su propio padre.

Mis “ready-mades” no tienen nada que ver con el objet trouvé, porque el llamado “objeto encontrado”, está completamente bajo la dirección del gusto personal. El gusto personal decide que este es un objeto hermoso y único. El hecho de que la mayoría de mis “ready-mades” fueron producidos en masa y podían ser duplicados, es otra diferencia importante. En muchos casos, efectivamente, se repitieron, evitándose así el culto de la unicidad, del arte escrito con “A” mayúscula.

Yo considero el gusto –bueno o malo– el enemigo más grande del arte.

En el caso de los “ready-mades”, traté de permanecer alejado del gusto personal y ser completamente consciente del problema. De ahí proviene el que, en un período de casi cincuenta años, he aceptado solamente un número pequeño de “ready-mades”. Si hubiese estado produciendo diez diarios, la idea completa hubiera quedado destruida, porque grandes cantidades aisladas inmediatamente producen un gusto personal. Agregando lo menos posible a mis “ready-mades”, trato de conservarlos puros. Naturalmente, todo esto difícilmente soporta una discusión trascendental, porque es el caso que mucha gente puede probar que estoy equivocado, simplemente señalando que escojo un objeto más bien que otro y así impongo algo de mi propio gusto personal.

Nuevamente digo que el hombre no es perfecto, pero al menos he tratado de permanecer tan apartado como me ha sido posible y no crea usted, ni por un minuto, que ello no haya sido una tarea difícil. No estoy en absoluto seguro de que el concepto de los “ready-mades” no sea la más importante idea individual que se desprende de mi trabajo.”

-Marcel Duchamp.

“Donnés Étant” 1946-1966,  Marcel Duchamp

Versión extraída de “Habla el artista”, de Katherine Kuh