Pleasures.

La libertad.   Las sonrisas.  “¿Nos tomamos una cerveza”?.    El “rouge à lèvres”.  

Los atardeceres en la Toscana.    Los amaneceres en el Loira.    

 Baudelaire, Flaubert, Zola, Champfleury, Rimbaud . (Bueno, en verdad toda la literatura francesa del XIX).

Viajar sin mapas y perderme en las ciudades.   Llenar maletas de sueños e ilusiones.  

 Las “Gnossiennes” de Satie.   Huevos fritos con patatas.   Desayunar en mi jardín.     Las mañanas en el rastro.  

Los girasoles.   Habitaciones con velas e incienso.  “Medianoche en París”.    Chai tea.

Ir de tapeo.   El canto de los pájaros.   El amarillo de los Campos de Castilla.   

Man Ray.   Los abrazos.    “La Divina Comedia” y Dante.

Los poemas de Salinas.   Las Venus de Tiziano.  Las gafapasta.   Devendra Banhart.  

Bombay Sapphire con un poquito de lima.    Los baños relajantes.     Las alubias de regaliz. 

  “La deshumanización del arte”.    El surrealismo.    Chanel nº 5.    Los LBD.   Coger el metro.   

El parque María Luisa.   El encaje negro.   Solomillo con queso de cabra.   “El principito”. 

Los abrigos de pelo.   Los collares XXL.  Coca- Cola.     Las tardes de lluvia con sofá y manta. 

Las rosas rojas.  Los “Nocturnos” de Chopin.  Cervezas en la plaza del Salvador de Sevilla. 

  El Madrid de los Austrias.   La iglesia de Villalcázar de Sirga.   Pasar días en museos y galerías. 

Respirar el arte.

Viajar sin rumbo.   El humo del tabaco.   El jazz.  La arquitectura monacal. 

Balcones en las habitaciones.   Colchas de patchwork.   El azul del mar.  Chocolate. 

La colonia de hombre.  Frida Kalho.  La montaña palentina.  Freud.    El Marqués de Sade. 

Una copita de Chianti.  Los relojes grandes.

Ser feliz.